EL NIÑO QUE ODIABA LOS DOMINGOS

El niño que odiaba los Domingos.....


         No se, si les haya pasado, pero siempre, los Domingos me dejan con un extraño sabor a nostalgia, no se, si es porque se termina un fin de semana mas, donde disfrutas de estar con tu familia, amigos y hasta contigo mismo sin el ajetreo de la semana laboral, o si simplemente estamos programados para que no nos guste lo que viene después de el, en fin, estaba pensando en todo eso cuando me inspire para hacer este relato corto, que espero que disfuten, dedicado en mucho a mi chiquitin especial (frase inspirada en Marge Simpson), el cual amo con todo mi Corazon y ya deseo que sea mañana para contarle este pequeño cuento, y ti te gustan los Domingos???




EL NIÑO QUE ODIABA LOS DOMINGOS………                                                                      

               -PERO MAMA, TODAVIA NO ME QUIERO IR A DORMIR- grito Simón desde su recamara.

                -Entiende hijo, mañana hay que ir a la escuela y ya es tarde, ponte tu pijama, lava tus dientes y ve a dormir por favor, que el Domingo ha terminado.

                -Odio los Domingos- dijo a su mama haciendo una mueca de disgusto en su regordeta carita llena de pecas.
                -No digas eso tesoro, debemos dar gracias por cada día de nuestras vidas, ahora haz lo que te pido por favor  y vengo en un rato a darte el beso de las buenas  noches.
                -mmmmm-dijo entre dientes, y se dirigió al cuarto de baño.

          15 minutos después, Simón  ya se encontraba con su pijama puesta, los dientes limpios y dispuesto a dormir.

 Su madre entro para darle las buenas noches, le beso la frente, prendió su lamparita de noche en forma de nave espacial, apago la luz y antes de retirarse de la recamara  le dijo, -que descanses mi pequeño, recuerda que cada día es valioso en nuestras vidas y tenemos que disfrutarlo, pero para todo hay momentos, y este es el momento para dormir, te quiero- y cerró la puerta dejando a Simón volteado de espalda a ella, viendo hacia la ventana.

Le pareció ver una luz intensa que paso rápidamente ante sus ojos, y eso le hizo sentir más molesto, pues de no ser Domingo, podría quedarse viendo las estrellas hasta la hora que le diera en gana, entonces deseo con todas sus fuerzas que no existieran los malditos Domingos, y se quedó dormido.

Por la mañana se preparaba para ir a la escuela, cuando noto algo extraño en el calendario que estaba colgado en su puerta,   el cual tenía como portada el sistema solar, y en el acostumbraba colocar una calcomanía de una estrella por cada día que pasaba.

  Esperaba con ansia su  cumpleaños número 11, hace mucho que deseaba esa nave espacial, era un hermoso modelo a  escala de la que llevo al primer hombre a la luna, además brillaba en la obscuridad,  sonrió al recordar que  por fin la tendría, sus padres le habían dicho que se la regalarían el día de su cumpleaños.

 Tallo vigorosamente sus ojos y se quedó boquiabierto al darse cuenta que faltaba el Domingo, en el calendario, había desaparecido, ni rastro de él.

-No puedo creerlo-dijo emocionado, mi deseo se volvió realidad, y empezó a dar saltos de felicidad, todo sería diferente de ahora en adelante habiendo quitado de su camino al molesto Domingo.

Entonces recordó, que el siguiente Domingo jugaría, la final de la temporada con su equipo de beisbol, les había costado mucho llegar a la final y el seria el pitcher estrella, era su oportunidad de que Marlene, la niña que le gustara lo notara y tal vez, siendo campeón, se sentiría más confiado para hablarle, de repente recordó las palabras de su madre, -“cada día es valioso en nuestras vidas”.

<<Es tan solo un campeonato, tendré muchos otros en mi vida, creo que puedo vivir con eso>> pensó.

Súbitamente, se dio cuenta que no había reparado en algo importante, miro el calendario para buscar la tan anhelada fecha y comprobó lo que temía, su cumpleaños había desaparecido,  este año para su mala suerte  su cumpleaños seria  en domingo.
 Ese día especial, nunca sucedería, no era solo el regalo, bueno si lo quería con todas sus fuerzas, pero para él era una celebración especial, su familiares venían a su fiesta, sus amigos y él se divertían jugando, todo mundo le demostraba cuanto lo querían y lo importante que era para ellos, e incluso tenía pensado invitar a Marlene, se dio cuenta que por un tonto capricho, perdería un día que tanto amaba.

 No se fijó que  iba caminando hacia atrás como queriendo alejarse de sus pensamientos cuando tropezó  con una pelota de beisbol que había dejado en el piso y cayó, se golpeó tan fuerte la cabeza que no supo cómo había llegado a su cama y despertó algo aturdido.

Fue corriendo hasta el cuarto de sus padres y le  pregunto a su madre- mamita, mamita, que día es hoy?.

-Es lunes querido,  dentro de dos domingos será tu cumpleaños.

Simón, salió corriendo hasta su habitación  dando un beso a su madre sin decir más, y rápidamente miro su calendario, ahí estaba, había vuelto, el Domingo repetido cuatro y en algunos casos cinco veces por mes, entonces tomo su mejor Calcomanía, una hermosa nave espacial resplandeciente, sobre una majestuosa luna plateada y la coloco sonriendo en el Domingo 11 de Agosto, día de su cumpleaños.